cuando juego mi suerte al verso que no escribo, cuando sólo recibo noticias de la muerte, cuando corta la espada de lo que ya no existe, cuando deshojo el triste racimo de la nada.
Sólo puedo pedirte que me esperes al otro lado de la nube negra, allá donde no quedan mercaderes que venden soledades de ginebra.
No seas impaciente, no tienes idea de lo que estoy haciendo... y para eso necesito tiempo, soledad y concentración. Te adoro
"...Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los Judíos: En cuarenta y seis años fue este templo edificado, ¿y tú en tres días lo levantarás?..." (Jn. 2, 19-20)
Fin de la señal. código de origen desconocido. Se ha interrumpido la comunicación
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cuando juego mi suerte al verso que no escribo,
cuando sólo recibo noticias de la muerte,
cuando corta la espada de lo que ya no existe,
cuando deshojo el triste racimo de la nada.
Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.
No seas impaciente, no tienes idea de lo que estoy haciendo... y para eso necesito tiempo, soledad y concentración. Te adoro
"...Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
Dijeron luego los Judíos: En cuarenta y seis años fue este templo edificado, ¿y tú en tres días lo levantarás?..."
(Jn. 2, 19-20)
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